Tú Eres el Mundo, y el Mundo Eres Tú

diciembre 31, 2013


 Política (del griego: Politikos, que significa “de, por, o en relación con los ciudadanos”) es la práctica y la teoría de la influencia de personas al nivel cívico o individual.

Extracto de Wikipedia, la enciclopedia libre 29/10/13

No es por mera casualidad que desde la antigüedad, grandes pensadores han coincidido en que sin ética la política no tiene ningún valor. En el curso de nuestras vidas hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre la incapacidad de los políticos para evitar la discordia y las guerras, como también hemos visto leyes las cuales no pueden promulgar la paz y la armonía entre nosotros. Y es posible reflexionar sobre cómo nuestra misma supervivencia parece ser predicada por esta incapacidad. Se podría argumentar que esta condición se debe a una incapacidad impregnada por la agresión, así como la indolencia.

Existe la incapacidad de las Naciones Unidas, demostrado por su propia falta de determinación. Los asuntos urgentes en materia de genocidio, o de esclavitud prevaleciente, de pobreza y de analfabetismo en todo el mundo se evaden por la supremacía de la codicia y el miedo a resistirla a un nivel de total indiferencia. Como institución mediadora su única misión está, en efecto, reducida a organizar por el solo bien de organizarse sin alguna solución efectiva. Del mismo modo en que las ideologías de los políticos de todas las naciones (en la democracia, el fascismo, el capitalismo, el comunismo, el socialismo, bien sea de la izquierda, del centro o la derecha) se baten constantemente en un vórtice que las hacen a todas inservibles.

La verdadera revolución está reprimida por nuestra somnolencia, una insensibilidad de nuestros sentidos, cuando hipnotizados por nuestro entretenimiento colectivo sobre las exigencias cotidianas nos inhibimos del buen entendimiento de nuestra desesperación. A esto hay que añadir el bandolerismo y la corrupción que prevalecen en el mundo con el abuso de la propiedad común que hasta patenta con fines de lucro incluso nuestras propias células biológicas.

Y entonces, nos preguntamos cómo no ser parte de un sistema degradante, cuando la paz y la política parecen tan dispares, una en contraste con la otra. Aunque esto parezca ser un hecho irrevocable, al negarnos de cualquier forma a la asociación con este sistema de duplicidad, ¿se puede ser verdaderamente responsable, se puede enfrentar a toda iniquidad con el coraje necesario? Habría que ser independiente de toda identidad divisiva, de todo sectarismo, de toda mentalidad tribal barbárica: es decir prescindir de toda ideología política, del nacionalismo, del regionalismo, del patriotismo, de la idolatría y religión de libros y santos, del culto al liderazgo, de la explotación humana, de la avaricia y sus obligaciones. Uno tendría que estar desprovisto de todo sentido de superioridad, de indiferencia y del egoísmo que nos divide violentando nuestra humanidad.

La verdadera revolución no es un movimiento de masas, sino una revolución interna del individuo, en el interior de cada uno de nosotros, conociéndose a uno mismo en paz y armonía con todas nuestras relaciones. Cuando se encuentra nuestra responsabilidad, la paz existe dentro, todo temor desaparece, y el mundo es mejor por ello; más no se puede cuando nos apodera el temor, la codicia, la ira, el odio, los celos o la envidia; resabido desde tiempos inmemoriales, el mundo también puede estar influenciado por estos sentimientos.

Ricardo Morín 11/04/13

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La Infamia Castrista Invade Venezuela

diciembre 30, 2013

¿Qué virtud puede haber en la Venezuela de hoy, mientras se pierde la libertad, la justicia, la paz y la vida misma en nombre de un régimen obsoleto como el de los Castros? Estos son invasores, gángsteres vampíricos instalados para establecer un sistema que no tiene nada que ver con ningún sistema, marxista o socialista, quienes pretenden justificarse mediante una supuesta comparación de las faltas de otros sistemas políticos.

Un sistema político debe ser ante todo moral, de lo contrario no vale un bledo. ¿Cuántas veces hemos sido testigos de una revolución idealista como una manifestación neurótica que invariablemente resulta en genocidio? Este es el destino de la batalla sin tregua impuesta por la anarquía que nos apodera gracias al importe Cubano-castrense.

Puede sonar respetable hablar de justicia, cuando en realidad se trata de una lucha irracional por el poder, cuando los pobres están peor que nunca, cuando el hampa abarca todos los sectores de la vida pública y política, una parodia de la decencia, una burla de los derechos humanos. La solución no está en los libros ni en el tiempo que se necesita para educar las masas. La solución está primero en purgar el carácter ignominioso que se ha sembrado en el corazón de los venezolanos. Las víctimas no pertenecen a un solo sector, sino a todos, a manos de un delirante narcisista dictador como Fidel Castro en su esfuerzo por darnos su último legado nefasto . Insto a que se unan a la protesta de conciencia; fuera el invasor!

Metáforas del Silencio

noviembre 24, 2010

Manifiesto de Ricardo Morín: Muestra extensivamente su taller de pintura en la ciudad de Nueva Jersey en los Estados Unidos, donde él narra su manifiesto Metáforas del Silencio con obras de apertura que están en proceso de gestación y otras que forman parte de una serie recientemente terminada. http://www.ricardomorin.com/

“Hazañas del Talento Individual”

octubre 2, 2009
Triangulation Series 225

Triangulation Series 225, 49" x 68" x ¾" Oil on linen 2008

  • El uso para el cual sirven las artes visuales es una manifestación compleja de dimensiones variables, cuya expresión no trata de explicar su significado sino de expresar su intención:  Si se quiere, para lograr un acto claramente independiente de interpretación, sobre el cual el artista no ejerce control alguno como creador.  De esto, surge la sublimidad de la condición psicológica que es en parte deleite visual y la pasión que renueva y alimenta un espíritu de solidaridad con su modo de expresión:  La intención expresa “uno es lo que percibe,” es decir, una cualidad de energía y temperamento independiente del intelecto, separado de la actividad artesanal en sí, y aparte del residuo de las imágenes.

RM- Confesiones de un Artista Perennemente Emergente

Un nocivo, aunque atractivo, estado de asuntos se desarrolla en las artes visuales, cuando artistas etnocéntricos se suman a los complementos del comercio y sus agentes (instituciones comerciales y marchantes de arte, por un lado, y fundaciones y curadores en el otro), todos los cuales sirven como instrumentos de adoctrinamiento y publicidad para el dictado de estilo, tema y contenido, y en dar a los mercados:  El ‘circo’ de entretenimiento de cultura de masas.

El Zeitgeist (clima de nuestra era) sobre lo multidisciplinario y el cruce de fronteras tratan de justificar la pertinencia de las artes visuales, mediante su venta y reventa, a través de sus contorsiones de contextualización, como validación de su vanguardismo.  El estudio de los principios metodológicos de la interpretación calibra la importancia de las artes y su lugar en el mundo de la artimaña y moda, el cual está muy lejos de la dinámica de sus orígenes.  Como tal, las artes visuales se desarrollan en aproximación con dichas modalidades de narrativa, pero expresado en el idioma del comercio.  El artista ahora sucumbe a una ética de expansiva argucia académica para adquirir las parcelas de venta de la historia del arte comercial y las críticas provenientes de los medios de comunicación masiva.  El resultado no es tanto falto de visión, sino un impulso desesperado para cultivar la codicia y de luchar por estatuto social; esta indicación de aburguesada iluminación sentimental y de autoridad evade cualquier implicación peyorativa del género terapéutico para aficionados como cosa servil y de desposeídos.

Y es así pues que la insurgente adaptación sobre discursos de análisis en la política, la filosofía, la semiótica, lingüística, psicología y matemáticas esbozan lo obvio mientras se absorben las semillas de la autodestrucción.  En otras palabras, el instinto universal de una necesidad visual se transcribe al éxito comercial.  La expresión individual se compara con la mercantilización:  La realización personal se debe equiparar con ganar dinero ¿Podemos suponer este mercantilismo surge de la pintura de género del siglo 17 con la potencia emergente de la burguesía para adornar sus casas con este estilo de pintura?  En última instancia, estos comerciantes del gusto y el consumismo parecen haber perdido de vista que su descripción no puede sustituir la percepción de una imagen.  Hacerlo sería sustituir la intención visual con el parloteo de la jerga del chisme.  La significación visual se deriva de la intención interna:  Por ejemplo, una etiqueta codificada de una obra de arte nunca puede sustituir al deleite de experimentarlo.  El arte es una manifestación de la observación como tal y es, básicamente, inconmensurable.  La pasión y calidad de energía no deben exigir una explicación, ni, en particular, su manifestación debe interpretarse por su valor pecuniario ni por su valoración – ni por el enriquecimiento de una élite determinada[1].

Hay una tendencia por parte de cualquier artista en su planteamiento de consolidar la supremacía de su ego y mente, con lo verbal y lo visual en un hierático proceso creativo; en este preciso momento dicha racionalización extingue tanto la probabilidad como la lógica (dicho de otro modo, se convierte en materia muerta).  Desde las insulsas alusiones de lo Conceptual, como virtudes de engrandecimiento; a lo kitsch simplista de la iconografía popular, sobre prejuicios convertidos en cliché; a la orientación del Género o Identidad, como la afirmación de auto-descubrimiento; o al alarde de Geo-Instalaciones de Medio Ambiente, con su llamado a fijas y constantes dimensiones; todos caen por debajo de su promesa de entregar algo nuevo o de trascender lo conocido; aun cuando abunden declaraciones de aprobación.

Muchos de los principales artistas de hoy en día mistifican especímenes de desarraigo procedentes de lo trivial y lo prosaico.  Viniendo de un mundo que conocemos y vivimos, en vez de un mundo todavía por conocerse, estos agentes celebran derivados de formas tiránicas de erudición.  En lugar de aumentar nuestro sentido de percepción, ellos extienden una alienación que nace de la ambición y el deseo de poseer más; y hacen omnipresente al deseo por el objeto que envuelve a nuestra vida ordinaria.  Este singular sentido gregario y de consumismo masivo nos desconecta e inhabilita en una era tecnológica que provee de todo excepto de la sensibilidad e interconexión humana.

Coleccionistas, museos y galerías-codiciosos usurpadores de la cultura de hoy– reciben con beneplácito el brillo por el cual convierten a su vez el arte en una mercancía y su poder como plutócratas para satisfacer la ignorancia creada a través de su desfile circense de índices de mercado.  La mito-manía del estrellato, por definición, sólo examina tan solo a unos pocos; la selección de cada uno es un rechazo de muchos [El Triunfo de la Meritocracia[2]].  El resultado de complacencia alimenta la alienación de un 90% de los artistas activos y crea de tal manera una escasez artificial de recursos, asignando así valor a aquellos índices activos de mercado, los cuales ultimadamente resultan en una desmedida y excesiva lucha por la supervivencia.  En lugar del arte fortalecer a la unidad colectiva, un sentido de sectarismo separa a todos en una carrera de ideologías sobre su comercio.  La verdad del arte esta así rezagada a buscar entre opiniones que compiten sobre lo que es relevante.  Se repiten estos momentos nuestros de inestabilidad, de cazadores y presas, de saqueadores y explotados en los anales de la historia.  Una analogía cierta y no muy distante seria, en relación con la ignominia de algunos legados del Papa o de algunos de los horrores de los procesos inquisitoriales; vienen a la mente las hogueras iconoclastas del siglo Quince, o, más recientemente, el hecho de omitir denuncias al Tercer Reich, o el fracaso de otros medios para condenar el despotismo de algunos Estados, ya sean comunistas, imperialistas, autocráticos, bajo la bandera de la revolución; o las manifestaciones económicas que promueven la codicia, el desenfrenado poder político, el genocidio, o la supresión de los derechos humanos.  Así como aquellos quienes impunemente quemaran y suprimieran las grandes obras del humanismo como productos de herejías y apostasía, avatares contemporáneos del absolutismo y la derogación nos abruman con una nueva era de barbarie.  La globalización, la inversión en sí, sólo en la economía y no en la propia diversidad humana, lleva a las sociedades a un estupor de consumismo autodestructivo.  Las artes, las humanidades y las ciencias, sin duda alguna, se han convertido en una táctica lucrativa para productos y tecnologías que reducen la “meritocracia” del empleo, y el acceso a la educación; en el peor de los casos que han aumentado los parámetros de la pobreza extrema.

Ya sea para las ciencias o las humanidades, la historia nos ha enseñado que la autoridad de cualquier período de tiempo determinado se radicaliza por la lucha de un individuo o grupos de individuos, que estaban descontentos con el status quo ante.

Esto sigue siendo cierto.  Sin embargo, la conformidad, la indiferencia, la definición de nosotros mismos por la supremacía del éxito personal, oscurecen la investigación sobre los más desfavorecidos.  Se trata de un gesto vacío el de uno defender a los avances del mercado libre en el arte de hoy, o de cualquier otro período determinado.  Han habido sin duda alguna innumerables artistas cuyos logros no dependieron de un resplandeciente apoyo financiero o de una explicación fehaciente de las narrativas en competencia; a veces, su última medida de realización se produjo a pesar de los obstáculos que tuvieron que tolerar o resistir -, así como a pesar de las costumbres e inestabilidad de las vanidades culturales que se les oponían.  Sus obras pueden haber llegado a tener un gran reconocimiento, ya sea hacia el final de sus vidas (como en el caso de Paul Cézanne, quien adelantara la modernidad del siglo Veinte a través de sus primeros cuarenta años de trabajo en la oscuridad y antes de lograr su primera exhibición ‘solo’); después de sus muertes (como en el caso del popularizado Vincent Van Gogh, finalmente reconocido por sus extrañas y sublimes creaciones); o incluso después de muchos siglos (como en el caso de las grandes obras de anónimos artistas de la antigüedad griega y romana, saqueados, destruidos y estigmatizados durante la Edad Media, su interés no sería reactivado hasta el siglo Dieciséis y Dieciocho), cuando el capricho de la moda les rindiese pleitesía.  Y luego están aquellos que pierden o recuperan su relevancia como en el caso de François Boucher durante la Revolución Francesa, cuya reformulación tuviera que esperar por el enflaquecimiento de una neoclásica Âge de la Raison–hacia finales del siglo Diecinueve.  De igual manera hemos tenido la persecución banal de “nuevas estrellas fugaces” a fines del siglo Veinte.  Y finalmente están aquellos quienes pronto volverán al olvido en nuestro incipiente siglo Veintiuno, dependiendo de los acelerados caprichos de la moda y el mercado, o tal como sean tamizados por un sistema de valoración y la codificación sobre la pertinencia del “tiempo.”  Ya se trate de las cualidades destructivas de nuestro cuidado cultural–alta, media y baja cultura–, ésta búsqueda constante de nuestra propia vanidad, con el énfasis del placer y su descontento, o lo que sigue siendo una manifestación del mercado Capitalista, ésta confusión promovida por los márgenes de beneficio ha demostrado suficientemente ser una lealtad implacable resultante del poder y esquemas de adquisición:  La raíz de un dominio de luchas de poder, de competencia y división, un movimiento muy lejos de generar equidad social en toda área de actividad cultural.

¿Qué hay que hacer para liberarnos de tal cisma?  La respuesta no se encuentra en un nuevo sistema de trueque utilitario o en cualquier sistema de trueque:  Monetario ni de ninguna forma, en la corrosiva creencia que la competencia engendra al progreso.  La respuesta podría encontrarse en el rechazo del sistema de codicia del coleccionista, o más bien, el reconocimiento de que la calidad de las creaciones artísticas no se pueden perseguir como un bien para glorificar a una élite meritocrática o cualquier otro determinante histórico derivado de casta y poder político, mientras se afecta adversamente a una comunidad global.  La respuesta no se puede alcanzar por el embotamiento de los sentidos en la taxonomía del intelecto, sino por una iluminación diferente que no es el resultado de una visión parcial.  La respuesta se encuentra en el reconocimiento de nuestra propia perfidia: que cualquier forma de explotación o enajenación, ya sea basado en el poder desmedido, la arrogancia intelectual o las creencias supersticiosas no son sólo indeseables sino también destructivas de nuestro bienestar colectivo.  La respuesta se encuentra en una preservación igualitaria del cultivo permanente de todas las artes como un testimonio que nos ayuda a trascender hacia nuestro sentido más profundamente sensible de humanidad, no en un sistema fijo a partir de formas extremas de desigualdad, con el apoyo de factores de estratificación social, con la reglamentación de jerarquías, las modalidades de moda, la codicia ideológica, o la obsesión lucrativa.  ¿Si debíamos aspirar al apoyo a las artes, no sería necesario comenzar por la evaluación de la irracionalidad de nuestro sistema de avalúo que nos agobia, quizás nuestra propia irracionalidad cultural?  ¿Acaso no está suficientemente manifiesto este interiorizado y mecanizado miasma social y económico?  ¿A dónde se proyecta el futuro de la humanidad si no es meramente un reflejo de nuestro caóticamente obsesivo pasado, de nuestro abandono?  ¿Hemos acaso abandonado, como individuos, nuestra realización de un Summum Bonum:  El bien supremo del que se derivan todos los demás, que el conjunto de la humanidad pueda vivir en paz y armonía, con sencillez y sin distinciones?

Ricardo Morin y Billy Bussell Thompson


[1] Es difícil reconocer las formas incipientes de arte cuando van en aumento, y por el momento en que son muy apreciadas, sus mejores días ya han quedado atrás= un extracto pertinente de Blank Slate: la Negación de la Naturaleza Humana por Steven Pinker, 2002 Es difícil reconocer las formas incipientes de arte cuando van en aumento, y por el momento en que son muy apreciadas, sus mejores días ya han quedado atrás= un extracto pertinente de Blank Slate: la Negación de la Naturaleza Humana por Steven Pinker, 2002

[2] Michael Young, El Triunfo de la Meritocracia, 1870-2033:  La Nueva Elite de Nuestra Revolución Social, (New York:  Random House, 1959), p. 12 [Londres:  Thames & Hudson, 1958].  La concepción peyorativa de Young, situada en un futuro deshumanizado [anti-utopia], se basa en la existencia de una clase meritocrática, que monopoliza el acceso a los méritos y los símbolos y marcadores del mérito, y de esta manera perpetúa su propia potencia, su condición social, y privilegio.

Triangulation Series 555

Triangulation Series 555, 22" x 27" Oil on linen 2008

Destrucción de Iconos Ancestrales

septiembre 20, 2009

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El arte de los cazadores-recolectores, aborígenes australianos, desde los principios de los Setenta, se ha difundido no sólo desde el punto de vista antropológico, sino a través de su comercialización, rompiendo así el revelador paradigma de ocultamiento inherente a su cultura. Como tal, la iconografía de sus rituales y expresiones corporales de carácter temporal, así como de los dibujos en la arena no permanentes -derivados de la comunión con la naturaleza – se han traducido en un nuevo protocolo de objetivación destinados a la pintura en madera contra-enchapada o murales permanentes sobre laminados de metal, con la expresa intención de colmar la curiosidad de un público externo: un proceso, que viola su confidencialidad a través de su mercantilización como objetos de arte.

Con pocas excepciones, ciertamente bien recibidas por sus inocentes productores, el secreto de las iconografías ancestrales se ha transferido a objetos preciosos de pinturas al acrílico, las cuales se difunden o se transgreden al ser publicadas inevitablemente por coleccionistas occidentales, introduciendo así una, no tan inesperada, consecuencia de un dilema.  Hablamos de un dilema que erosiona los protocolos indígenas de iniciación, tal como la narrativa de sus iconografías los obligan a verse y comprenderse a si mismos. Evidentemente, no es suficiente aislar una indeseada difusión Occidental fuera de los ojos de los aborígenes en la confluencia de una comunidad global.

Ya no es posible mantener la parte de los rituales de iniciación que forman parte del ciclo de competencias comunales de sus tribus, mientras que sus objetivadas iconografías se apropian o se hayan atrapadas y consignadas entre la curiosidad pecuniaria y la atracción del coleccionista extraño. En el esfuerzo para apropiarse con el mérito, supuestamente derivado de la admiración, una cultura ancestral se daña con la fuerza externa que consolida su influencia adversa y dominio sobre comunidades nativas en lugar de una simple conservación del acervo cultural indígena.

Una influencia disruptiva se impone sobre el frágil equilibrio ecológico de estas culturas por las destructivas potencias colonizadoras planteadas por investigadores y sus acólitos, antropólogos e instituciones de financiamiento, coleccionistas y sus séquitos de propaganda, así como por insensibles gobiernos locales los cuales están tan hambrientos de  atención internacional, quizás en un concepto mal entendido de  expiación de sus potencias colonizadoras.

RM

Sept 20, 2009

Cape Cod 2009

septiembre 9, 2009

Ricardo Morin

En un día soleado, con temperaturas a mediados de los 70, nos paseamos por los senderos que rodean el delta de Long Pond, después del cual atendimos los mucho más grandes y contiguos lagos Mashpee y Wakeby Ponds, primero en el sol de la mañana, antes del almuerzo, y luego con la frescura de la tarde a partir de las tres. En las orillas, vimos hombres y mujeres con mascotas jugando a tira y recoge del agua.

Los claros, inolvidables, en medio del bosque circundante, estaban bañados por la nítida luz solar. Mezclaban verdosos patrones rivalizando aquellas tímidas estructuras góticas realizadas por el esfuerzo de los hombres en imitar la naturaleza.

Raíces cubiertas de musgo esmeralda escalonaban hacia túneles transparentes desde donde nos conducimos por un azar de columnatas y contrafuertes de ventiladas cubiertas. El fresco aire aromático llenaba de energía al corazón errante, caminando a través de cañadas y arboledas, al son de paz de mi alma acompañante.

Platonic Series 2009

septiembre 9, 2009
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Platonic Scroll Series #99 -printed on canvas

A través de los milenios, la belleza estética y la simetría de los Sólidos Platónicos han servido de tema favorito para los geómetras. Llevan el nombre del filósofo griego Platón, quien teorizaba que los elementos clásicos se construyen a partir de los cinco sólidos regulares: el dodecaedro, icosaedro, el octaedro, el tetraedro y el hexaedro, no existen otros posibles poliedros regulares. Los 92 Sólidos ‘Johnson’ son poliedros irregulares que, como los Sólidos Platónicos, también están hechos de triángulos, cuadrados y pentágonos.

La serie de Platonic Scrolls sirve de analogía a nuestra interconexión y la imponderable calidad de armonía que nos une. Es de notar que no existe prescripción alguna de cómo deben ser percibidas estas manifestaciones por cualquier observador.  Nuestra realidad es siempre mucho más interesante de lo que cualquier imagen represente o cualquier cosa que se pueda explicar.

Un Diálogo Sobre la Verdad y Belleza

mayo 3, 2009

 

MN> La película Mi Cena Con André fue cancelada recientemente en Caracas.
RM> Esta es casualmente uno de mis películas favoritas de todos los tiempos.
MN> También hay “Alas del deseo” (Der Himmel über Berlín); ellas  se pueden ver aparte, pero con alguna connección…
RM> Por haber tenido un profundo impacto durante los años Ochenta, llegué a adquirir ambas películas en formato DVD;  me acabas de recordar verlas de nuevo, tal como si tratara de volver a leer un buen libro. Por cierto, estos días busco una mejor comprensión sobre la percepción mediante la lectura de innumerables publicaciones escritas por J. Krishnamurti [Krishnamurti Foundation of America].

MN> ¿Has leído las obras de Osho Rajneesh? ¿O sobre G.I. Gurdjieff?  Hay  otra película interesante: Reunión con Hombres Notables de Peter Brook …
RM> Tan solo entiendo que en ambos casos al imponer su liderazgo o su metodología ellos en efecto han eclipsado la búsqueda de la verdad.
MN> Eso pueda ser correcto, pero la información tiene que ver con  métodos para aumentar la conciencia… el Sufí y los nuevos movimientos Hindúes … Otras observaciones de interés se encuentran en el libro de Powels Gurdjieff. También existe un enfoque muy interesante para el conocimiento de Ouspensky en sus Fragmentos de una Enseñanza Desconocida…


RM> Pongo en duda cualquiera quien pretenda el logro de la verdad a través de una técnica, un método o un sistema, una creencia o un dogma; por que de tal modo él o ella sucumbe a la división.  Por mucho que admire a Krishnamurti, aún así, no persigo ninguna autoridad:  ni la de Jesús, ni la de Mahoma, ni la de Buda y ni mucho menos la de un Ashram o famoso Gurú.  Me parece útil recordar una cita del mismo J.K. que viene al caso: “La belleza (o verdad) está en el mismo experimentar, no en la experiencia del pasado.  Pues la realidad no tiene un punto de descanso.”  El entendimiento que saco de ello es que nuestro pasado colectivo no le pertenece a nadie, aunque pueda su conocimiento ser muy útil para establecer sus límites.
MN> Sí, el camino es el que adopta una mente sola; comparto la misma perspectiva acerca de la libertad.  Solía decir a mis amigos que yo era un hombre sin nacionalidad ni héroes… o quizás no sólo era yo, un tanto ‘enfermo mental,’ pero tal vez, ‘socialmente discapacitado’.  Es muy agradable comunicarme contigo.  En raras ocasiones, se tiene un verdadero diálogo.
RM> Creo haz querido decir no estabas inclinado al gregarismo, a diferencia del ser socialmente discapacitado o insociable.  Si bien la discapacidad en términos de sociabilidad equivalga a la incapacidad de compasión; te veo, todo lo contrario,  como un ser humano compasivo.
MN> Cierto. Gracias por tu gentileza.
RM> ¡Consérvate bien!
MN> Y usted también amigo.  Hablaremos pronto.

Resumen: Triangulación Serie 2006-08

diciembre 8, 2008
Platonic Triangulation, 22 x 30 inches, body color on paper, 2008

Platonic Triangulation, 22 x 30 inches, body color on paper, 2008


Elijo la proporción de oro 1 = 1,618 como un formato congruente el cual es manifiestamente inherente del infinito, a fin de desglosar un diálogo sobre la fluidez del vehículo de la pintura y su geometría. Al mismo tiempo, conduzco una triangulación del plano raso del lienzo que reafirma su naturaleza paradójica como cosa: donde su ficticia llanura juega en contra de la ilusoria profundidad espacial de las formas expresadas en él.

Ricardo Morín

http://www.ricardomorin.com

December 13, 2008

Manifesto 2008

diciembre 8, 2008
Triangulation Series #25--oil on linen, 60 x 37 inches, 2009

Triangulation Series #25--oil on linen, 60 x 37 inches, 2009

Mi trabajo Triangulación Serie 2006-08 se expande sobre cuestiones relativas a perspectivas de síntesis entre conceptos de espacio pictórico y del infinito: algo sobre lo que he trabajado al paso del tiempo. Ello me ha permitido la abstracción pictórica / plasticidad para expresar tanto en forma como contenido un tipo de arte que va más allá del mundo material de los signos; mis pinturas en sí pretenden alcanzar un infinito que es el misterio y la poesía en el drama individual de todo ser humano. Aunque inmerso en las estéticas del siglo Veinte, no lucho por ningún movimiento histórico, ni siquiera por la agenda post-modernista. Simplemente, veo la praxis del arte como un “carnoso” producto de la experiencia humana, resultante de la pasión de su fabricante. Así como la  idiosincrasia del individuo, de naturaleza indivisible, pueda ser ciega a la causalidad, el marco estético que éste abarca incluye todos sus sentidos y la imagen viene a ser el resultado o residuo.

 

Sin objetivo, ni tiempo, e incluso existencial -en este sentido-, la imagen o Kunstgegenstand no pretende explicar cuál es el significado de la experiencia, sino mas bien, la imagen se manifiesta, para provocar una interpretación del observador.

No hay fuentes externas ni ideas preconcebidas de la composición final. De manera gestual e intuitiva, uso el plano del lienzo como una plataforma interactiva (en otras palabras, una conversación, por así decirlo, se lleva a cabo entre la pintura, el lienzo, y yo como observador activo mientras aplico la pintura al lienzo.)  En la variedad de densidades, capa tras capa, bien sea transparente o estructural, la obra se transforma a si misma gradualmente mediante una acreción espectral. En diálogo continuo, trabajo por varias piezas al mismo tiempo para que todas sean capaces de informar a las demás. Un ritmo interior de cada composición se desarrolla de este modo mientras orienta los cambios y la construcción de formas: entre entierros, resurrecciones, exaltaciones, velaciones y reencuentros, todos gracias a la suntuosa textura del vehículo; surge así de los interlocutores una conmovedora melancolía con la riqueza de cualidades de disonancia, y transparencia complementaria. De hecho, es el color, como textura lo que establece el paisaje emocional de cada pieza. El trabajo terminado se sostiene sobre si mismo como una concentración de múltiples capas; cada cual de sus numerosos estratos es esencial para su integridad. Hay un sentido de movimiento multidireccional en cada una de las obras que actúa sobre el ojo del espectador al recaer su mirada sobre las formas delineadas y al escudriñar el interior de enredos entre trazos y arabescos. El espectador puede llevarse consigo, espero, un sentido de las obras que es la generativa entereza de un universo habiéndose formado y rehecho a sí mismo.

Como he dicho al principio, enlazo en mi amor al arte un sentido de universalidad; no hago esto para mi propia satisfacción, sino en reconocimiento del orden cósmico y de la interrelación de nuestra propia conciencia humana, que es el modo de unificación de todos los maestros. Como tal, estoy perennemente emergiendo  mientras deambulo alrededor de mi espacio en un presente incierto y sin liderazgo, donde la autoridad está aparentemente derivada de confusas y conflictivas fuerzas de incredulidad.  La libertad está con nosotros, aunque sus éteres e incongruencias nos desconcierten.

Ricardo Morín [1]

[1] Editado por Billy Bussel Thompson, Profesor Emeritus

http://www.ricardomorin.com

 

December 8, 2008