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enero 20, 2014
Diferentes etapas de su vida Diferentes etapas de su vida

Recientemente pude compartir con ustedes la genealogía de mis antepasados paternos, originarios de las Islas Canarias, que durante seis generaciones, se remontaban a los principios del siglo XVIII. Desafortunadamente, no he podido hacer un estudio genealógico tan amplio sobre la ascendencia de mis antepasados maternos, pero he querido compartir con ustedes todo lo que he sabido a través de los recuerdos biográficos de mi madre.

Se sabe muy poco de mis bisabuelos maternos Elogio Tortolero y Paula Ojeda excepto que poseían una gran finca en el sur del Estado Carabobo Venezuela alrededor del siglo XIX. Sus descendientes, mis abuelos, Rafael Tortolero (nacido en 1893) y Marcolina Rivero (nacida en 1898) heredaron extensas tierras que trabajaban como productores de caña y agricultores de café en las montañas conocidas como el “Fundo de (culo de) Jorge” [que toman el nombre de mi tatarabuelo], a pesar de que han sido nombradas oficialmente como “Banco Largo,” en torno al pueblo de Bejuma en una hermosa región de Venezuela. Desde la época colonial, se pensaba que la familia de mi madre era descendiente de origen español sefardí, de la región de Toledo, pero no tenemos pruebas fehacientes para verificarlo..

María Teresa, como fuese bautizada mi madre, nació en 1927 en las proximidades de Bejuma en una casa grande, que ella describía ser de siete habitaciones. Desde que era un niña escribió poemas inspirados por su entorno, así como por el amor que recibía de sus padres. A la edad de 11 años perdió a su madre a causa de una eclampsia por el fallo de un sexto embarazo a la edad de 39 años, y al año siguiente, perdió también a su padre de una neumonía a la edad de 46 años. Como resultado, entre 1938 a 1946 fue internada en el Colegio de Lourdes de Valencia, tal como lo hubiese ordenado su guía espiritual, “in locus parentis”, el Padre Francisco Martínez. A los dieciocho años, completó su preparación como higienista docente y secretaría de contabilidad.  Al año siguiente contrajo matrimonio civil con un inmigrante ruso, pero el matrimonio no se consumó porque el esposado se había inexplicablemente desaparecido con todos los ahorros de mi madre. Un año más tarde, ella buscó el consejo de un abogado, con quien finalmente se casó; siendo este mi padre. Ella recordó que se habían conocido cuando él era representante sindical legal de la Empresa Azucarera Central Tacarigua cerca del lago de Valencia donde ella había empezado a trabajar a la edad de 20 años.

Habiéndose casado por segunda vez a los 24 años y después de ocho embarazos, sólo cinco niños sobrevivieron de los cuales yo soy el segundo. Durante once años, entre las edades de 49 a 57, luchó en un divorcio muy reñido con mi padre. Después de estar casada con un abogado por 27 años, regresó a sus estudios durante siete años, de modo que obtuviese el título de abogado a los 64 años en 1991, especializándose en el campo de la protección de menores. Por cierto, a los 58 años se casó con otro abogado 15 años menor que ella; sin embargo el matrimonio no duraría mas de dos años. A finales de sus 60 y principios de los 70 realiza un esfuerzo para construir un cuerpo de trabajo sobre su poesía. En 1998 dejó de trabajar como abogado y se dedica a sus nietos . En 1999 tuvimos la oportunidad de viajar juntos a Europa por un mes, cuando ella tenía setenta y dos años. Antes de retornar a Venezuela desde Nueva York, ella me pidió mirarnos juntos en frente a un gran espejo y me dijo: “Quiero recordarte siempre en esta imagen tuya junto a mi”. Al año siguiente, ella fue diagnosticada con la enfermedad del Alzheimer, y sin embargo en 2004, ella era todavía lo suficientemente estable para viajar de nuevo a Nueva York donde conoció a mi compañero de vida David Lowenberger. Ella estaba realmente impresionada tanto con él como con su madre Eva Löwenberger.

El 18 de Junio de 2011, mi madre murió de la etapa más avanzada de la enfermedad de Alzheimer a la edad de 84 años. Además de escribir poesía, mi madre profundizaba sobre diversos temas esotéricos, que le habían guiado en su entusiasmo por la vida. Me decía que había empezado a leer Jiddu Krishnamurti durante sus veinte años, y solía hablar de él con gran admiración desde que yo era un adolescente de 14 años. Ella amaba también todas las artes, y le complacía que nosotros, sus hijos, estuviésemos interesados en ellas. Su estímulo me llevó a interesarme en las artes plásticas desde la infancia.

Durante el viaje a Europa, Mi madre me hizo recordar un momento de gran vulnerabilidad, cuando se cayera accidentalmente en su casa estando en vía a los tribunales. Ella lloraba inconteniblemente por las frustraciones de esos días, mientras tuve la oportunidad de consolarla por sus grandes esfuerzos acariciandole su cara y diciéndole el gran coraje que ella poseía. Al traer dicho recuerdo ella añadió lo muy significativas que habían sido mis palabras de consuelo por que le ofrecían el amor de hijo que siempre había esperado de mi.

En 2006 ella escribió:

« Alas al Viento »

Sigue su raudo vuelo

con el paso de su sino

que ancho y largo es el camino

y si al primer paso has caido

Avecilla mal herida

levanta tus ojos al cielo

No temas mas al destino

que es de cobardes la huída

cuando el amor es divino

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Plegaria a un Tirano

enero 14, 2014

Si Dios quiera! Sería suficiente si nuestra determinación de superar grandes obstáculos fuera posible, sin dejarnos intimidar por el enorme desafío que nos enfrenta.  Gracias a Dios! Podría ser que nuestra miseria pueda ser ahogada por la valentía de observarla tal y como es. Que no se ignore! Parece que en el cumplimiento de nuestros miedos, tal vez el miedo mismo ha debilitado nuestra voluntad, si no fuese por un orden que deba prevalecer, a pesar de cualquier ignominia.

Dios mío, que no se diga que, en cualquier momento, nos hemos rendido a la servitud. Un tirano no podría prevalecer mientras él haga lo que quiera, mientras él se pudra en su estrago. Por lo que sabemos, el propio hilván es el resultado de su ceguera. Que Dios te ayude y tenga para dejar de existir la crueldad de tu propio corazón. Mantengámoslo entre nosotros! No se avergüence de que apoyamos su arrepentimiento. Es una pena que no te hayas dado cuenta que tu vida sea cruel, y de que no dispongas del interés, la pasión, la intensidad, de la llama, para encontrar un ordenamiento a todo.

Que se sepa que todos somos responsables: Eres igual un reflejo de nuestra debilidad colectiva. Digo esto, para que lo puedas entender. Podríamos aceptar alguna responsabilidad si fuéramos a hundirnos en nuestra propia barbarie, nuestra somnolencia? Nadie pudiera disociarse de esta posibilidad, sin el coraje de enfrentarse a uno mismo. Cada día y a cada momento, perdemos nuestra identidad como seres humanos debido a nuestra indiferencia. Que no sea así! ¿Sería posible que te hubiéramos odiado, cuando seria suficiente con que disfrutáramos darte la compasión que nos hubieras negado?

Antes de que sea demasiado tarde, te recomendamos: Todo lo que uno pueda hacer es ver el desorden total que está dentro y fuera de uno mismo. Obsérvalo! Se podría ver este desorden de una sola vez, y pudiese ser lo único que importa, es decir: observar todo al instante, sin contradicción. Cuando se viese al peligro del desorden, habría una acción inmediata, que sería la negación total de toda la cultura que diese lugar a ello, y se encontraría dentro de uno mismo. Es fácil de que fuese cierto. Sería cierto, a menos que te enterrases en el sopor de la indolencia.

Ciudad de Nueva York, 14/01/2014

Ricardo Morín, Universidad Yale, M.F.A. ’83

Tú Eres el Mundo, y el Mundo Eres Tú

diciembre 31, 2013


 Política (del griego: Politikos, que significa “de, por, o en relación con los ciudadanos”) es la práctica y la teoría de la influencia de personas al nivel cívico o individual.

Extracto de Wikipedia, la enciclopedia libre 29/10/13

No es por mera casualidad que desde la antigüedad, grandes pensadores han coincidido en que sin ética la política no tiene ningún valor. En el curso de nuestras vidas hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre la incapacidad de los políticos para evitar la discordia y las guerras, como también hemos visto leyes las cuales no pueden promulgar la paz y la armonía entre nosotros. Y es posible reflexionar sobre cómo nuestra misma supervivencia parece ser predicada por esta incapacidad. Se podría argumentar que esta condición se debe a una incapacidad impregnada por la agresión, así como la indolencia.

Existe la incapacidad de las Naciones Unidas, demostrado por su propia falta de determinación. Los asuntos urgentes en materia de genocidio, o de esclavitud prevaleciente, de pobreza y de analfabetismo en todo el mundo se evaden por la supremacía de la codicia y el miedo a resistirla a un nivel de total indiferencia. Como institución mediadora su única misión está, en efecto, reducida a organizar por el solo bien de organizarse sin alguna solución efectiva. Del mismo modo en que las ideologías de los políticos de todas las naciones (en la democracia, el fascismo, el capitalismo, el comunismo, el socialismo, bien sea de la izquierda, del centro o la derecha) se baten constantemente en un vórtice que las hacen a todas inservibles.

La verdadera revolución está reprimida por nuestra somnolencia, una insensibilidad de nuestros sentidos, cuando hipnotizados por nuestro entretenimiento colectivo sobre las exigencias cotidianas nos inhibimos del buen entendimiento de nuestra desesperación. A esto hay que añadir el bandolerismo y la corrupción que prevalecen en el mundo con el abuso de la propiedad común que hasta patenta con fines de lucro incluso nuestras propias células biológicas.

Y entonces, nos preguntamos cómo no ser parte de un sistema degradante, cuando la paz y la política parecen tan dispares, una en contraste con la otra. Aunque esto parezca ser un hecho irrevocable, al negarnos de cualquier forma a la asociación con este sistema de duplicidad, ¿se puede ser verdaderamente responsable, se puede enfrentar a toda iniquidad con el coraje necesario? Habría que ser independiente de toda identidad divisiva, de todo sectarismo, de toda mentalidad tribal barbárica: es decir prescindir de toda ideología política, del nacionalismo, del regionalismo, del patriotismo, de la idolatría y religión de libros y santos, del culto al liderazgo, de la explotación humana, de la avaricia y sus obligaciones. Uno tendría que estar desprovisto de todo sentido de superioridad, de indiferencia y del egoísmo que nos divide violentando nuestra humanidad.

La verdadera revolución no es un movimiento de masas, sino una revolución interna del individuo, en el interior de cada uno de nosotros, conociéndose a uno mismo en paz y armonía con todas nuestras relaciones. Cuando se encuentra nuestra responsabilidad, la paz existe dentro, todo temor desaparece, y el mundo es mejor por ello; más no se puede cuando nos apodera el temor, la codicia, la ira, el odio, los celos o la envidia; resabido desde tiempos inmemoriales, el mundo también puede estar influenciado por estos sentimientos.

Ricardo Morín 11/04/13

La Infamia Castrista Invade Venezuela

diciembre 30, 2013

¿Qué virtud puede haber en la Venezuela de hoy, mientras se pierde la libertad, la justicia, la paz y la vida misma en nombre de un régimen obsoleto como el de los Castros? Estos son invasores, gángsteres vampíricos instalados para establecer un sistema que no tiene nada que ver con ningún sistema, marxista o socialista, quienes pretenden justificarse mediante una supuesta comparación de las faltas de otros sistemas políticos.

Un sistema político debe ser ante todo moral, de lo contrario no vale un bledo. ¿Cuántas veces hemos sido testigos de una revolución idealista como una manifestación neurótica que invariablemente resulta en genocidio? Este es el destino de la batalla sin tregua impuesta por la anarquía que nos apodera gracias al importe Cubano-castrense.

Puede sonar respetable hablar de justicia, cuando en realidad se trata de una lucha irracional por el poder, cuando los pobres están peor que nunca, cuando el hampa abarca todos los sectores de la vida pública y política, una parodia de la decencia, una burla de los derechos humanos. La solución no está en los libros ni en el tiempo que se necesita para educar las masas. La solución está primero en purgar el carácter ignominioso que se ha sembrado en el corazón de los venezolanos. Las víctimas no pertenecen a un solo sector, sino a todos, a manos de un delirante narcisista dictador como Fidel Castro en su esfuerzo por darnos su último legado nefasto . Insto a que se unan a la protesta de conciencia; fuera el invasor!

Metáforas del Silencio

noviembre 24, 2010

Manifiesto de Ricardo Morín: Muestra extensivamente su taller de pintura en la ciudad de Nueva Jersey en los Estados Unidos, donde él narra su manifiesto Metáforas del Silencio con obras de apertura que están en proceso de gestación y otras que forman parte de una serie recientemente terminada. http://www.ricardomorin.com/

“Hazañas del Talento Individual”

octubre 2, 2009
Triangulation Series 225

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  • El uso para el cual sirven las artes visuales es una manifestación compleja de dimensiones variables, cuya expresión no trata de explicar su significado sino de expresar su intención:  Si se quiere, para lograr un acto claramente independiente de interpretación, sobre el cual el artista no ejerce control alguno como creador.  De esto, surge la sublimidad de la condición psicológica que es en parte deleite visual y la pasión que renueva y alimenta un espíritu de solidaridad con su modo de expresión:  La intención expresa “uno es lo que percibe,” es decir, una cualidad de energía y temperamento independiente del intelecto, separado de la actividad artesanal en sí, y aparte del residuo de las imágenes.

RM- Confesiones de un Artista Perennemente Emergente

Un nocivo, aunque atractivo, estado de asuntos se desarrolla en las artes visuales, cuando artistas etnocéntricos se suman a los complementos del comercio y sus agentes (instituciones comerciales y marchantes de arte, por un lado, y fundaciones y curadores en el otro), todos los cuales sirven como instrumentos de adoctrinamiento y publicidad para el dictado de estilo, tema y contenido, y en dar a los mercados:  El ‘circo’ de entretenimiento de cultura de masas.

El Zeitgeist (clima de nuestra era) sobre lo multidisciplinario y el cruce de fronteras tratan de justificar la pertinencia de las artes visuales, mediante su venta y reventa, a través de sus contorsiones de contextualización, como validación de su vanguardismo.  El estudio de los principios metodológicos de la interpretación calibra la importancia de las artes y su lugar en el mundo de la artimaña y moda, el cual está muy lejos de la dinámica de sus orígenes.  Como tal, las artes visuales se desarrollan en aproximación con dichas modalidades de narrativa, pero expresado en el idioma del comercio.  El artista ahora sucumbe a una ética de expansiva argucia académica para adquirir las parcelas de venta de la historia del arte comercial y las críticas provenientes de los medios de comunicación masiva.  El resultado no es tanto falto de visión, sino un impulso desesperado para cultivar la codicia y de luchar por estatuto social; esta indicación de aburguesada iluminación sentimental y de autoridad evade cualquier implicación peyorativa del género terapéutico para aficionados como cosa servil y de desposeídos.

Y es así pues que la insurgente adaptación sobre discursos de análisis en la política, la filosofía, la semiótica, lingüística, psicología y matemáticas esbozan lo obvio mientras se absorben las semillas de la autodestrucción.  En otras palabras, el instinto universal de una necesidad visual se transcribe al éxito comercial.  La expresión individual se compara con la mercantilización:  La realización personal se debe equiparar con ganar dinero ¿Podemos suponer este mercantilismo surge de la pintura de género del siglo 17 con la potencia emergente de la burguesía para adornar sus casas con este estilo de pintura?  En última instancia, estos comerciantes del gusto y el consumismo parecen haber perdido de vista que su descripción no puede sustituir la percepción de una imagen.  Hacerlo sería sustituir la intención visual con el parloteo de la jerga del chisme.  La significación visual se deriva de la intención interna:  Por ejemplo, una etiqueta codificada de una obra de arte nunca puede sustituir al deleite de experimentarlo.  El arte es una manifestación de la observación como tal y es, básicamente, inconmensurable.  La pasión y calidad de energía no deben exigir una explicación, ni, en particular, su manifestación debe interpretarse por su valor pecuniario ni por su valoración – ni por el enriquecimiento de una élite determinada[1].

Hay una tendencia por parte de cualquier artista en su planteamiento de consolidar la supremacía de su ego y mente, con lo verbal y lo visual en un hierático proceso creativo; en este preciso momento dicha racionalización extingue tanto la probabilidad como la lógica (dicho de otro modo, se convierte en materia muerta).  Desde las insulsas alusiones de lo Conceptual, como virtudes de engrandecimiento; a lo kitsch simplista de la iconografía popular, sobre prejuicios convertidos en cliché; a la orientación del Género o Identidad, como la afirmación de auto-descubrimiento; o al alarde de Geo-Instalaciones de Medio Ambiente, con su llamado a fijas y constantes dimensiones; todos caen por debajo de su promesa de entregar algo nuevo o de trascender lo conocido; aun cuando abunden declaraciones de aprobación.

Muchos de los principales artistas de hoy en día mistifican especímenes de desarraigo procedentes de lo trivial y lo prosaico.  Viniendo de un mundo que conocemos y vivimos, en vez de un mundo todavía por conocerse, estos agentes celebran derivados de formas tiránicas de erudición.  En lugar de aumentar nuestro sentido de percepción, ellos extienden una alienación que nace de la ambición y el deseo de poseer más; y hacen omnipresente al deseo por el objeto que envuelve a nuestra vida ordinaria.  Este singular sentido gregario y de consumismo masivo nos desconecta e inhabilita en una era tecnológica que provee de todo excepto de la sensibilidad e interconexión humana.

Coleccionistas, museos y galerías-codiciosos usurpadores de la cultura de hoy– reciben con beneplácito el brillo por el cual convierten a su vez el arte en una mercancía y su poder como plutócratas para satisfacer la ignorancia creada a través de su desfile circense de índices de mercado.  La mito-manía del estrellato, por definición, sólo examina tan solo a unos pocos; la selección de cada uno es un rechazo de muchos [El Triunfo de la Meritocracia[2]].  El resultado de complacencia alimenta la alienación de un 90% de los artistas activos y crea de tal manera una escasez artificial de recursos, asignando así valor a aquellos índices activos de mercado, los cuales ultimadamente resultan en una desmedida y excesiva lucha por la supervivencia.  En lugar del arte fortalecer a la unidad colectiva, un sentido de sectarismo separa a todos en una carrera de ideologías sobre su comercio.  La verdad del arte esta así rezagada a buscar entre opiniones que compiten sobre lo que es relevante.  Se repiten estos momentos nuestros de inestabilidad, de cazadores y presas, de saqueadores y explotados en los anales de la historia.  Una analogía cierta y no muy distante seria, en relación con la ignominia de algunos legados del Papa o de algunos de los horrores de los procesos inquisitoriales; vienen a la mente las hogueras iconoclastas del siglo Quince, o, más recientemente, el hecho de omitir denuncias al Tercer Reich, o el fracaso de otros medios para condenar el despotismo de algunos Estados, ya sean comunistas, imperialistas, autocráticos, bajo la bandera de la revolución; o las manifestaciones económicas que promueven la codicia, el desenfrenado poder político, el genocidio, o la supresión de los derechos humanos.  Así como aquellos quienes impunemente quemaran y suprimieran las grandes obras del humanismo como productos de herejías y apostasía, avatares contemporáneos del absolutismo y la derogación nos abruman con una nueva era de barbarie.  La globalización, la inversión en sí, sólo en la economía y no en la propia diversidad humana, lleva a las sociedades a un estupor de consumismo autodestructivo.  Las artes, las humanidades y las ciencias, sin duda alguna, se han convertido en una táctica lucrativa para productos y tecnologías que reducen la “meritocracia” del empleo, y el acceso a la educación; en el peor de los casos que han aumentado los parámetros de la pobreza extrema.

Ya sea para las ciencias o las humanidades, la historia nos ha enseñado que la autoridad de cualquier período de tiempo determinado se radicaliza por la lucha de un individuo o grupos de individuos, que estaban descontentos con el status quo ante.

Esto sigue siendo cierto.  Sin embargo, la conformidad, la indiferencia, la definición de nosotros mismos por la supremacía del éxito personal, oscurecen la investigación sobre los más desfavorecidos.  Se trata de un gesto vacío el de uno defender a los avances del mercado libre en el arte de hoy, o de cualquier otro período determinado.  Han habido sin duda alguna innumerables artistas cuyos logros no dependieron de un resplandeciente apoyo financiero o de una explicación fehaciente de las narrativas en competencia; a veces, su última medida de realización se produjo a pesar de los obstáculos que tuvieron que tolerar o resistir -, así como a pesar de las costumbres e inestabilidad de las vanidades culturales que se les oponían.  Sus obras pueden haber llegado a tener un gran reconocimiento, ya sea hacia el final de sus vidas (como en el caso de Paul Cézanne, quien adelantara la modernidad del siglo Veinte a través de sus primeros cuarenta años de trabajo en la oscuridad y antes de lograr su primera exhibición ‘solo’); después de sus muertes (como en el caso del popularizado Vincent Van Gogh, finalmente reconocido por sus extrañas y sublimes creaciones); o incluso después de muchos siglos (como en el caso de las grandes obras de anónimos artistas de la antigüedad griega y romana, saqueados, destruidos y estigmatizados durante la Edad Media, su interés no sería reactivado hasta el siglo Dieciséis y Dieciocho), cuando el capricho de la moda les rindiese pleitesía.  Y luego están aquellos que pierden o recuperan su relevancia como en el caso de François Boucher durante la Revolución Francesa, cuya reformulación tuviera que esperar por el enflaquecimiento de una neoclásica Âge de la Raison–hacia finales del siglo Diecinueve.  De igual manera hemos tenido la persecución banal de “nuevas estrellas fugaces” a fines del siglo Veinte.  Y finalmente están aquellos quienes pronto volverán al olvido en nuestro incipiente siglo Veintiuno, dependiendo de los acelerados caprichos de la moda y el mercado, o tal como sean tamizados por un sistema de valoración y la codificación sobre la pertinencia del “tiempo.”  Ya se trate de las cualidades destructivas de nuestro cuidado cultural–alta, media y baja cultura–, ésta búsqueda constante de nuestra propia vanidad, con el énfasis del placer y su descontento, o lo que sigue siendo una manifestación del mercado Capitalista, ésta confusión promovida por los márgenes de beneficio ha demostrado suficientemente ser una lealtad implacable resultante del poder y esquemas de adquisición:  La raíz de un dominio de luchas de poder, de competencia y división, un movimiento muy lejos de generar equidad social en toda área de actividad cultural.

¿Qué hay que hacer para liberarnos de tal cisma?  La respuesta no se encuentra en un nuevo sistema de trueque utilitario o en cualquier sistema de trueque:  Monetario ni de ninguna forma, en la corrosiva creencia que la competencia engendra al progreso.  La respuesta podría encontrarse en el rechazo del sistema de codicia del coleccionista, o más bien, el reconocimiento de que la calidad de las creaciones artísticas no se pueden perseguir como un bien para glorificar a una élite meritocrática o cualquier otro determinante histórico derivado de casta y poder político, mientras se afecta adversamente a una comunidad global.  La respuesta no se puede alcanzar por el embotamiento de los sentidos en la taxonomía del intelecto, sino por una iluminación diferente que no es el resultado de una visión parcial.  La respuesta se encuentra en el reconocimiento de nuestra propia perfidia: que cualquier forma de explotación o enajenación, ya sea basado en el poder desmedido, la arrogancia intelectual o las creencias supersticiosas no son sólo indeseables sino también destructivas de nuestro bienestar colectivo.  La respuesta se encuentra en una preservación igualitaria del cultivo permanente de todas las artes como un testimonio que nos ayuda a trascender hacia nuestro sentido más profundamente sensible de humanidad, no en un sistema fijo a partir de formas extremas de desigualdad, con el apoyo de factores de estratificación social, con la reglamentación de jerarquías, las modalidades de moda, la codicia ideológica, o la obsesión lucrativa.  ¿Si debíamos aspirar al apoyo a las artes, no sería necesario comenzar por la evaluación de la irracionalidad de nuestro sistema de avalúo que nos agobia, quizás nuestra propia irracionalidad cultural?  ¿Acaso no está suficientemente manifiesto este interiorizado y mecanizado miasma social y económico?  ¿A dónde se proyecta el futuro de la humanidad si no es meramente un reflejo de nuestro caóticamente obsesivo pasado, de nuestro abandono?  ¿Hemos acaso abandonado, como individuos, nuestra realización de un Summum Bonum:  El bien supremo del que se derivan todos los demás, que el conjunto de la humanidad pueda vivir en paz y armonía, con sencillez y sin distinciones?

Ricardo Morin y Billy Bussell Thompson


[1] Es difícil reconocer las formas incipientes de arte cuando van en aumento, y por el momento en que son muy apreciadas, sus mejores días ya han quedado atrás= un extracto pertinente de Blank Slate: la Negación de la Naturaleza Humana por Steven Pinker, 2002 Es difícil reconocer las formas incipientes de arte cuando van en aumento, y por el momento en que son muy apreciadas, sus mejores días ya han quedado atrás= un extracto pertinente de Blank Slate: la Negación de la Naturaleza Humana por Steven Pinker, 2002

[2] Michael Young, El Triunfo de la Meritocracia, 1870-2033:  La Nueva Elite de Nuestra Revolución Social, (New York:  Random House, 1959), p. 12 [Londres:  Thames & Hudson, 1958].  La concepción peyorativa de Young, situada en un futuro deshumanizado [anti-utopia], se basa en la existencia de una clase meritocrática, que monopoliza el acceso a los méritos y los símbolos y marcadores del mérito, y de esta manera perpetúa su propia potencia, su condición social, y privilegio.

Triangulation Series 555

Triangulation Series 555, 22" x 27" Oil on linen 2008

Destrucción de Iconos Ancestrales

septiembre 20, 2009

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El arte de los cazadores-recolectores, aborígenes australianos, desde los principios de los Setenta, se ha difundido no sólo desde el punto de vista antropológico, sino a través de su comercialización, rompiendo así el revelador paradigma de ocultamiento inherente a su cultura. Como tal, la iconografía de sus rituales y expresiones corporales de carácter temporal, así como de los dibujos en la arena no permanentes -derivados de la comunión con la naturaleza – se han traducido en un nuevo protocolo de objetivación destinados a la pintura en madera contra-enchapada o murales permanentes sobre laminados de metal, con la expresa intención de colmar la curiosidad de un público externo: un proceso, que viola su confidencialidad a través de su mercantilización como objetos de arte.

Con pocas excepciones, ciertamente bien recibidas por sus inocentes productores, el secreto de las iconografías ancestrales se ha transferido a objetos preciosos de pinturas al acrílico, las cuales se difunden o se transgreden al ser publicadas inevitablemente por coleccionistas occidentales, introduciendo así una, no tan inesperada, consecuencia de un dilema.  Hablamos de un dilema que erosiona los protocolos indígenas de iniciación, tal como la narrativa de sus iconografías los obligan a verse y comprenderse a si mismos. Evidentemente, no es suficiente aislar una indeseada difusión Occidental fuera de los ojos de los aborígenes en la confluencia de una comunidad global.

Ya no es posible mantener la parte de los rituales de iniciación que forman parte del ciclo de competencias comunales de sus tribus, mientras que sus objetivadas iconografías se apropian o se hayan atrapadas y consignadas entre la curiosidad pecuniaria y la atracción del coleccionista extraño. En el esfuerzo para apropiarse con el mérito, supuestamente derivado de la admiración, una cultura ancestral se daña con la fuerza externa que consolida su influencia adversa y dominio sobre comunidades nativas en lugar de una simple conservación del acervo cultural indígena.

Una influencia disruptiva se impone sobre el frágil equilibrio ecológico de estas culturas por las destructivas potencias colonizadoras planteadas por investigadores y sus acólitos, antropólogos e instituciones de financiamiento, coleccionistas y sus séquitos de propaganda, así como por insensibles gobiernos locales los cuales están tan hambrientos de  atención internacional, quizás en un concepto mal entendido de  expiación de sus potencias colonizadoras.

RM

Sept 20, 2009

Cape Cod 2009

septiembre 9, 2009

Ricardo Morin

En un día soleado, con temperaturas a mediados de los 70, nos paseamos por los senderos que rodean el delta de Long Pond, después del cual atendimos los mucho más grandes y contiguos lagos Mashpee y Wakeby Ponds, primero en el sol de la mañana, antes del almuerzo, y luego con la frescura de la tarde a partir de las tres. En las orillas, vimos hombres y mujeres con mascotas jugando a tira y recoge del agua.

Los claros, inolvidables, en medio del bosque circundante, estaban bañados por la nítida luz solar. Mezclaban verdosos patrones rivalizando aquellas tímidas estructuras góticas realizadas por el esfuerzo de los hombres en imitar la naturaleza.

Raíces cubiertas de musgo esmeralda escalonaban hacia túneles transparentes desde donde nos conducimos por un azar de columnatas y contrafuertes de ventiladas cubiertas. El fresco aire aromático llenaba de energía al corazón errante, caminando a través de cañadas y arboledas, al son de paz de mi alma acompañante.

Platonic Series 2009

septiembre 9, 2009
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Platonic Scroll Series #99 -printed on canvas

A través de los milenios, la belleza estética y la simetría de los Sólidos Platónicos han servido de tema favorito para los geómetras. Llevan el nombre del filósofo griego Platón, quien teorizaba que los elementos clásicos se construyen a partir de los cinco sólidos regulares: el dodecaedro, icosaedro, el octaedro, el tetraedro y el hexaedro, no existen otros posibles poliedros regulares. Los 92 Sólidos ‘Johnson’ son poliedros irregulares que, como los Sólidos Platónicos, también están hechos de triángulos, cuadrados y pentágonos.

La serie de Platonic Scrolls sirve de analogía a nuestra interconexión y la imponderable calidad de armonía que nos une. Es de notar que no existe prescripción alguna de cómo deben ser percibidas estas manifestaciones por cualquier observador.  Nuestra realidad es siempre mucho más interesante de lo que cualquier imagen represente o cualquier cosa que se pueda explicar.

Un Diálogo Sobre la Verdad y Belleza

mayo 3, 2009

 

MN> La película Mi Cena Con André fue cancelada recientemente en Caracas.
RM> Esta es casualmente uno de mis películas favoritas de todos los tiempos.
MN> También hay “Alas del deseo” (Der Himmel über Berlín); ellas  se pueden ver aparte, pero con alguna connección…
RM> Por haber tenido un profundo impacto durante los años Ochenta, llegué a adquirir ambas películas en formato DVD;  me acabas de recordar verlas de nuevo, tal como si tratara de volver a leer un buen libro. Por cierto, estos días busco una mejor comprensión sobre la percepción mediante la lectura de innumerables publicaciones escritas por J. Krishnamurti [Krishnamurti Foundation of America].

MN> ¿Has leído las obras de Osho Rajneesh? ¿O sobre G.I. Gurdjieff?  Hay  otra película interesante: Reunión con Hombres Notables de Peter Brook …
RM> Tan solo entiendo que en ambos casos al imponer su liderazgo o su metodología ellos en efecto han eclipsado la búsqueda de la verdad.
MN> Eso pueda ser correcto, pero la información tiene que ver con  métodos para aumentar la conciencia… el Sufí y los nuevos movimientos Hindúes … Otras observaciones de interés se encuentran en el libro de Powels Gurdjieff. También existe un enfoque muy interesante para el conocimiento de Ouspensky en sus Fragmentos de una Enseñanza Desconocida…


RM> Pongo en duda cualquiera quien pretenda el logro de la verdad a través de una técnica, un método o un sistema, una creencia o un dogma; por que de tal modo él o ella sucumbe a la división.  Por mucho que admire a Krishnamurti, aún así, no persigo ninguna autoridad:  ni la de Jesús, ni la de Mahoma, ni la de Buda y ni mucho menos la de un Ashram o famoso Gurú.  Me parece útil recordar una cita del mismo J.K. que viene al caso: “La belleza (o verdad) está en el mismo experimentar, no en la experiencia del pasado.  Pues la realidad no tiene un punto de descanso.”  El entendimiento que saco de ello es que nuestro pasado colectivo no le pertenece a nadie, aunque pueda su conocimiento ser muy útil para establecer sus límites.
MN> Sí, el camino es el que adopta una mente sola; comparto la misma perspectiva acerca de la libertad.  Solía decir a mis amigos que yo era un hombre sin nacionalidad ni héroes… o quizás no sólo era yo, un tanto ‘enfermo mental,’ pero tal vez, ‘socialmente discapacitado’.  Es muy agradable comunicarme contigo.  En raras ocasiones, se tiene un verdadero diálogo.
RM> Creo haz querido decir no estabas inclinado al gregarismo, a diferencia del ser socialmente discapacitado o insociable.  Si bien la discapacidad en términos de sociabilidad equivalga a la incapacidad de compasión; te veo, todo lo contrario,  como un ser humano compasivo.
MN> Cierto. Gracias por tu gentileza.
RM> ¡Consérvate bien!
MN> Y usted también amigo.  Hablaremos pronto.