REPÚBLICO FRANCESCHI

Venezolanos de todas las razas, géneros y tendencias despierten contra la tiranía de todos aquellos aspirantes a ser reformadores con doble discurso, en una batalla entre egos por el poder, contra la duplicidad de políticos mercenarios quienes agitan por nuestra atención.

Comencemos con el autodenominado “Doctor”, Alberto Franceschi-González, quien nunca ha cumplido con los requisitos de un doctorado académico, ni siquiera ha sido provisionalmente nominado en ningún campo de estudio en universidad alguna. Haber hecho acto de presencia en unos cuantos cursos indefinidos de educación superior en la Universidad de la Sorbona no le concede título alguno, ni mucho menos le convierte en académico calificable a doctorado. Tampoco, el hecho de haber aparecido durante los años setenta en el movimiento de resistencia español, contra el dictador militar, general Franco, le enarbola como experto en ciencias políticas. Como tampoco ser un lector empedernido le atribuya la capacidad de investigación científica. En Wikipedia, se dice que Franceschi jugó un papel decisivo en el éxito del derrocamiento de la Unión Soviética antes de la Perestroika (no gracias a Gorbachov). Y como si sus vanaglorias de profesionalismo fuesen insuficientes, Franceschi emula con orgullo las exiguas teorías del ideólogo aristócrata, Alberto García-Trevijano, a quien se refiere como su gurú y hombre de mayor sabiduría en España: un activista disidente de 94 años de edad, que al hablar espuma entre labios de ira incontrolable.

En su exagerada peroración, Franceschi imposta conjurando la intolerancia y el miedo a través de un cuestionable “moralismo Católico conservador”: su visión de lo que debe ser el matrimonio institucional, como un baluarte, el cual está bajo amenaza de ser dilapidado por un supuesto sentido de inmoralidad. Según él, su concepción de moralidad se enfrenta con una operación encubierta, a la cual se refiere como una conspiración de Hollywood, cuyo singular objetivo es inculcar masivamente la homosexualidad. Su fraseología es claramente el producto de una visión reaccionaria sobre circunstancias rocambolescas en línea con el autoritarismo del Vaticano que irónicamente se unge en cónclave de pedófilos, quienes se odian a sí mismos en secreto. Las hipérboles de Franceschi no se detienen cuando las justifica como un panorama oscuro e incomprensible: un panorama según él, formado por una maquinaria omnisciente para el control de la conducta humana a través del cine y la industria mediática. Uno no necesita ir muy lejos para darse cuenta de que Franceschi desea ajusticiar la industria del entretenimiento dirigida por no cristianos. Y, por supuesto, sería así extremadamente difícil para un hombre común como él, inmerso en prejuicios religiosos y charlatanería, llegar a un análisis coherente.

Tampoco es cierto que la modalidad lingüística de origen cubano, adoptada por Podemos y el PSUV, para adjudicar sufijos femeninos erróneamente a nombres colectivos sea ejemplo de la libérrima sexualidad que Franceschi pretende ridiculizar. Pero cierto es que su ignorancia es tan tenebrosa como belicosa. El matrimonio que santifica la capacidad de amar entre parejas del mismo sexo solo puede elevar la armonía entre seres humanos. Quien crea lo contrario esta basado en un basto perjuicio y resentimiento personal.

Estas diatribas de Franceschi son así de contradictorias, porque de un solo plumazo descalifica su propio apoyo a favor de las llamadas libertades colectivas, tal como aparentan haber sido erigidas por el movimiento MCRC de García-Trevijano, haciendo así falso el significado de República promulgado por su líder. que en un mejor sentido de inclusión se referiría a la diversidad humana, que es parte ineludible de la naturaleza en toda su complejidad. Es aún más grave cuando en la búsqueda de un mundo mejor del que el ser humano haya sufrido, en lugar de afirmar un mejor entendimiento del ser humano en todas sus complejidades, la división tribal, la marginación y persecución, deban ser enfatizadas por semejante pretendientes de reformas, así, como de hecho, la raza humana ha vivido atormentada desde sus orígenes milenarios, es decir; por infames reformadores religiosos a favor de valores “tradicionales.”

Las incoherencias apopléticas y galimatías típicas de Franceschi–su santurronería en el uso del lenguaje–, van mano a mano con hacerse llamar doctor, lo cual confabula una autoridad que no tiene; muy a pesar de que se haga práctica general de ello entre abogados y otras disciplinas del saber humanista en países hispanos. Dicha práctica les brinda el prestigioso pero ficticio cache de alguien capaz. Se trata de una práctica sin escrúpulos, que por muy inteligentes y narcisistas, sus adeptos están siempre preparados para presentar un análisis incompleto, insincero además de mediocre y cursi. Pudiese creerse que su propio sentimentalismo concite sentirse merecedor de todo acólito, pero la realidad es siempre más compleja e incierta de la que Franceschi pretende; menos clara que una biografía en wikipedia, abonada por sus seguidores. Su histrión temperamental y gesticulación agitada manifiesta inestabilidad de carácter: una vulnerabilidad que compromete su discurso ya de por sí ineficiente. Hago entonces mi misión desvestirle para balancear el seguimiento que unas 300.000 personas le hacen, adulándosele como si fuese el único reformador que nos salvase de la tiranía Castrista.

En su etapa incipiente como animador de la política, Alberto Franceschi se jacta de ser Repúblico, tal como llama a su programa de EVTV. Con la imagen indeleble del conocido retrato del general Francisco De Miranda encarcelado en La Carraca (irónicamente una vez traicionado por el mismo Simón Bolívar quien se convertiría en fundador de la patria–venerado por todos los venezolanos), Franceschi habla de las raíces históricas de lacras partidistas en Venezuela sin exponer que la dictadura tiránica de Venezuela, hecha por matones, está dirigida por el presidente totalitario de Cuba, Raúl Castro, y que Nicolás Maduro tan solo actúa como su hombre de paja pro consular. De hecho, Venezuela se convirtió en una dependencia de Cuba ocupada por mulas cubanas desde mucho antes de los comicios electorales de la dirección de Hugo Chávez (sirviéndole este también de mula), resultante de sesenta años de interferencia Castrista a través de guerrillas, para luego convertirse en partidos afiliados a la corriente principal del cuerpo representativo venezolano, aupados al mismo tiempo por una clase elitesca a quien les convenía servirles como cómplices. Se puede decir que Venezuela estuvo preparada para llegar a este momento crítico en su historia neocolonialista, entre caudillos centenarios y su inmadurez política. ¿Qué más se puede esperar de generaciones pasadas inclinadas a la distracción de “cuánto hay pa’ eso?”: Una corrupción de partidocracia tradicional la cual Franceschi intenta borrar a través de la renovación del cristianismo. Sus argumentos y arengas incoherentes también son parte de una distracción análoga al “zelotismo” de Savonarola durante los años de la inquisición florentina del siglo XVII; e igual al desenfreno de las pasiones en el clero durante la Inquisición Española. Una cosa es condenar la Dictadura Castrista en Venezuela y otra es convertirse en condenador de la diversidad humana bajo el manto de protección de la familia. Una cosa es ser cristiano católico y otra es posar como un velado anti-semita. La historia humana nos ha dado suficientes ejemplos de esta clase de reformadores que terminan siendo peores de lo que han querido reformar. Esto no es más que una burla de quien pretende presentarse al servicio de reforma política. Recordemos a Hitler o al susodicho Girolamo Savonarola; y dígame Ud., si Franceschi pudiese ciertamente caer en los mismos excesos.

Con medias verdades y un discurso de significado doble, el complejo conflicto venezolano no se puede resolver. Venezuela será libre cuando desaparezca el espantoso legado de los Castros coludido con el narco-tráfico, el cual también se encuentra aunado a la infiltración islamita radical, tal como han sido propagados clandestinamente a través de cuanto mercenario exista en los países de América. Esa es la verdadera amenaza que nos desafía a todos, para lo cual se requiere acción, con menos parloteo de entretenedores y menos histrionismos de telenovela.

La verdadera solución está en manos de cualquier fiscal o tribunal de los países occidentales, quien, con voluntad legal propia, y potestad sobre el pacto de la Convención de Palermo, pueda detener y arrestar a todo miembro de organismo ilícito que actúa para delinquir o mantener impunidad, en vez de gobernar. Ese sería el marco legal para eliminar el Narco-estado venezolano en asociación con PDVSA. Dicha asociación es un puente para el crimen organizado que facilita el tráfico de drogas, blanquea dinero inclusive de Rusia e Iran, así como sufraga movimientos terroristas en el Medio Oriente. Esto afecta de igual modo a todos los países de las Américas, y Europa. Así también el Convenio de Palermo se podría aplicar al caso del crimen organizado en Cuba y Rusia. Sin duda alguna el consenso entre todos los países de las Américas sería beneficioso, aunque dispensable, para lograr la seguridad del continente. Tan solo se requiere el dictamen de una corte, en un país, donde si exista el estado de derecho y la separación de poderes. Este podría ser el caso de los Estados Unidos y su brillante Constitución de 1789 (revisada y enmendada hasta 1992), la cual permitiría al departamento de justicia de los Estados Unidos (Attorney General Jeff Sessions) aplicar la ley “The Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act (RICO) a PDVSA como una organización ilícita sin el consenso de ningún magistrado de otro país y ningún presidente, inclusive independientemente del presidente Donald Trump.

El adoptar como sicofanta el extremismo de la agenda Trumpista y su gabinete ministerial “kakistocrático”, lejos de brindarle a Franceschi una ideología homologable al de querer ser Repúblico, compagina con el mismo radicalismo de sus hiperbólicos contrastes para brindar ideas que no son viables –en vez de promover una solución que es bastante simple. Al contrario, Franceschi le brinda deferencia al mismo corrupto Neo-Zcarista Vladimir Putin, remedándolo en sus dúplices posturas.

Recientemente, Franceschi ha llegado a tildarme por Twitter de ser un tronco de “marico” al yo decirle que su agenda consiste en hacer de la homosexualidad su chivo expiatorio, a la par con la cacería de brujas rusa de Vladimir Putin. Que gran elogio le replicaría, en parte, ya que me doy la tarea de conocerme, sin esconderme en subterfugios; a diferencia de Franceschi, quien realmente encubre su identidad entre máscaras y mentiras.

Al igual que Chávez, quien suscitara el odio entre clases en nombre de un ficticio igualitarismo–el legado Castrista representado por Maduro hoy en día–, la ideología de Franceschi es divisiva, investida como predica su rechazo a la diversidad de géneros, tal como en la Edad Media hubiese sido negar que la tierra fuese redonda y no el centro del universo. Después de dos largos milenios de persecución occidental, gracias a una iglesia ortodoxa, la comunidad LGBTQ a la luz científica ha podido lograr su validación a través de un mejor entendimiento de lo que significa la diversidad de géneros , gestándose en los últimos sesenta años una apertura histórica a nuestra humanidad y concepto de familia: Una concepción mucho más avanzada que la limitada vision de la familia del medioevo–basada en un binomio heterosexual–que se fundamentaba sobre la procreación, y propiedades materiales y físicas– a ser reemplazado por el diseño del feto. En vez de ver lo positivo sobre la expansión del amor humano y las ciencias, Franceschi elige enemistarse en contra de un avance significativo, y demostrablemente en contra del 10% de la totalidad de la población humana, mientras se llena la boca con el eslogan de libertades colectivas autodenominándose–inmodestamente–como venerable Repúblico entre repúblicos.

Franceschi es sumamente astuto en presentar medias verdades con el deseo de promover una Venezuela investida en la ortodoxia del cristianismo–el legado antisemítico del Imperio Romano– y así, con medias verdades, levantar las grandes mentiras que tanto le consumen: Un lobo con ansiedad mesiánica. Hay muchas voces venezolanas, de académicos que descuellan en todos los campos del saber, quienes agrupan células de resistencia activa en el anonimato, quienes realmente llevan la labor transformadora de nuestra Venezuela, quienes no malgastan sus tiempos como telenoveleros del entretenimiento para una audiencia cibernética. Por muchos méritos que pretenda autodenominarse, Farnceschi sigue siendo un advenedizo a las reformas que habrán de tomar lugar en nuestro país.

Venezolanos! Peor que el fraude electoral es el partidismo corruptor de la oposición. Peor que la tiranía Castrista; Chavista, Islamita; Madurista y Diosdadista es la pasividad de un pueblo que continúa creyendo en liderazgos fantasiosos, o en el voto sagrado mientras se apañen a un estado corrupto. Peor que la tiranía es la mente del pueblo subyugado quien todavía cree en una salida electoral. Peor aún, es el que sigue pensando que sus oraciones para no rendirse a los tiranos les diesen consuelo alguno, el que cree que hay que orar en medidas externas a sí mismos. Es el principio de un anfibio sumergido en envase sobre fuego que se acostumbra al agua incluso cuando su existencia hierve hasta la muerte, igual al chivo atado que sólo puede moverse en la extensión de su traílla.

Ignorar la tiranía venezolana a través del abstencionismo electoral fue una táctica positiva, pero se necesitaba mucha acción para vencerla de un todo, de cuajo, removerle a la serpiente cascabel su cabeza. Hay que rechazarla en todas nuestras acciones. Rechazar la carnetizacion que activan los grillos de secuestro. La “carnetización” del partido autocrático de PSUV –representado por el tirano títere de Raul Castro, Nicolás Maduro–es un instrumento para adelantar la sumisión de la población venezolana a un regimen totalitario, secuestrados por el Chavismo, como si marcaran piel del ganado, y análogo al sistema de campos de concentración de Hitler, garantizando así el ostracismo y genocidio de una mayoría disidente. La clase pobre que vende su alma por migajas para sobrevivir es presa de la ignominia de un sistema de matones partidistas del estado, quienes están dedicados a robar los bienes comunes de la nación en nombre de una revolución ficticia, apropiando ideologías que no cuadran con su manera de delinquir. Que más quisiera la agenda Castrista que eliminar por atrición a 23 millones de venezolanos y poder así disponer libremente de las riquezas del territorio venezolano: El gran sueño del avaro Fidel. Pero los venezolanos no son iguales a los súbditos cubanos. Los venezolanos no se vencen en el silencio.

Es necesario no darle sintonía a toda la red televisiva oficialista de la nación, como tampoco darle sintonía a reformadores reaccionarios iguales a Franceschi . No comprar ninguno de los periódicos del día que difunden la propaganda del Narco Estado. Hacer manifestaciones en contra de todos los bancos del país, quienes se desempeñan como proxenetas del sistema cambiario a instancias del Kremlin y el Narco Estado. No pagar de manera masiva los servicios de utilidades de luz y agua, además de teléfonos y celulares. Protestar en contra de sus tribunales y dirigentes del legislativo. Provocar un trancazo administrativo que afecte la gobernabilidad de la tiranía. Que sean ellos también los secuestrados. Dejar los carros trancando las calles. Sacrificar el trasporte público y privado como barricadas viales para que no haya movilización ni trabajo. Que todas las vías del país sean inaccesibles al trasporte militar y paramilitar. En otras palabras ejercer un paro cívico general que ahogue a los secuestradores del país, sin acceso siquiera a aviones o helicópteros. Que todos los restaurantes y centros comerciales de lujo, donde gravitan bolichicos y chavistas, se cierren para que dejen de hacer alarde de sus ostentaciones de poder dolarizante. Que tengan que huir de la furia de toda la masa civil y popular a la que han agobiado por casi dos décadas del latrocinio de bienes comunes. Que tengan que arrastrarse por el perdón y compasión del pueblo ultrajado. Que tengan que nadar de regreso a Cuba y correr a Colombia y al Medio Oriente cuanto mercenario funja con la tiranía. Que sufran el mismo escarmiento del pueblo. Que sean apresados por la DEA internacional por el tráfico de drogas que destruye la dignidad humana en cada rincón del mundo. Que mueran ahorcados en andamios públicos a manos de todas sus víctimas.

Estamos rodeados de muchas opiniones, declaraciones plausibles para entretenernos con posibilidades, muchas de ellas desde una percepción precisa, porque son un llamado a la sensatez ante una situación cada vez más difícil para todos los venezolanos. Sin embargo, siguen siendo una expresión de esperanza, expectativas que todos compartimos, a pesar del hecho de que no hayan dado lugar a una intervención en los últimos 19 años de interferencia cubana. Si ha habido una dilación de ese consenso que se busca, entre tantos países europeos y americanos, entre las agencias diplomáticas y las diversas instituciones de seguridad internacional, las mismas que han permanecido inmunes a la urgencia del caso; entonces es válido preguntarse si realmente hay precisión de propósito, si hay autenticidad en las motivaciones, si hay sinceridad y resuelvo. Podrían pasar otros dos, tres años y aún más nublándose una resolución entre excusas y excusas, entre oratorios oportunos a cada aspecto de la crisis, entre esfuerzos por organizar una coalición con el único propósito de organizarse sin ningún resultado efectivo, con una indolencia respetuosa, con total indiferencia hacia los escombros de una sociedad en ruinas, hacia una nación hambrienta, presa de la ignominia del exterminio, mientras los países de América y de Europa se entretienen con dudas y una adornada vacilación.

El coraje de la juventud es lo que convierte al anacronismo en terreno fértil para verdaderas revoluciones. Aquellos cínicos, hastiados y decrépitos, espumando perogrulladas sobre experticia, pueden pensar que la regresión y el estancamiento de tradiciones son fuerzas de autoridad; pero no hay necesidad de preocuparse, porque dichos vejestorios caerán en el olvido, y si fueren recordados alguna vez, será tan solo por la mancha de complacencia, la indolencia de mentes mezquinas, pretendiendo resistirse al fragor de la iluminación.

22 Febrero 2018

Ricardo F Morín

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4 comentarios to “REPÚBLICO FRANCESCHI”

  1. Raiza Martins Says:

    Oye no se quién eres, pero dices cosas sobre Alberto Franceschi, que no comparto. Si Franceschi demuestra ser una persona con carácter, no hay duda alguna, pero en cuanto a sus estudios pienso que haría un mejor papel que el colombiano MABURRO.

    En cuanto a matrimonio entre el mismo sexo, apoyo su punto de vista, más no condenó la homosexualidad, en muchos casos son características con las que un individuo nace, bien sea hombre o mujer, y tenemos que a aceptarlos y amarlos como son con eso estoy de acuerdo. Como cristiana creo que el matrimonio se debe celebrar entre un hombre y una mujer. Esto no significa que personas del mismo sexo no puedan hacer vida común como pareja y la ley los apoye como matrimonio.

    Por otro lado haces un buen análisis de como derrocar al régimen de MABURRO, el problema es quién dirijae esas manifestaciones, havemos individuos que somos buenos para liderar y otros que sólo sabemos recibir instrucciones. Propon tu un movimiento y te aseguro que podrás contar con mi apoyo.

    • Ricardo Morin Says:

      Cualquier persona seria mejor que Maduro, pero de qué serviría sustituirle por un charlatán, quien como reformador pudiese ser extremista en otros sentidos diferentes a Maduro? No puedo explicarte por qué no has tenido en tu radar la resistencia organizada. Pueda ser que esté fuera de tu alcance o posibilidad. En cuanto a los derechos humanos, me parece curioso que ampares una visión ambivalente por razones religiosas. Ello quizás sea prueba de que no estes preparada para asumir responsabilidad seria sobre la defensa de la libertad

  2. JOSE HURTADO Says:

    ¿QUIÉN ES REALMENTE ALBERTO FRANCESCHI?

    Alberto Franceschi siempre ha sido un personaje que disfruta que le escuchen sus teorías sobre la revolución, la democracia y otros temas. En Valencia jamás se le conoció como agricultor ni como empresario del transporte pesado, tal como afirma él. Si en algo laboró por corto tiempo fue para los negocios que tenía su finado suegro.
    En 1967 Franceschi era copeyano, pero luego se adscribió a un movimiento local de Valencia denominado “Personalista y Comunitario. Al mismo tiempo se matriculó en la Escuela de Educación de la UC donde cursó uno o dos Semestres, pero jamás se graduó en ninguna carrera universitaria; aunque le agrada que le llamen “profesor” o usurpando el título de “doctor”.
    Al no continuar en la universidad abandoó a su esposda y dos hijas pequeñas t se marchó a Francia en 1973 a militar en el movimiento Trotkista de Paris, el cual años mas tarde lo envió a Argentina con el mismo propósito. En Buenos Aires estuvo hasta cuando dividió al partido Troskista, regresando después de 14 años nuevamente a Valencia, donde fundó el “Partido Marxista de los Trabajadores”, el cual fracasó porque fue expulsado del mismo por sus ideas radicales de izquierda.

    Posteriomente se alejó varios años de la política hasta su re-aparición con Proyecto Venezuela, del Dr. Henrique Salas Romer, en 1997, saliendo electo diputado en 1998. Luego participó en la Asamblea Constituyente de 1999, apoyado por una coalición amplia de Partidos liderada por AD y COPEY.
    Al ser retirado del partido por el Dr. Salas Romer, se inscribió en AD donde militó tres años, expulsado nuevamente al pelearse con Henry Ramos Allup.
    Franceschi nunca ha trabajado, siempore lo ha mantendido su esposa con quien se reconcilia despues de fregresar de Argentina.
    Por un tiempo se alejó de la política y decidó trasladarse como turista a Miami donde comenzó a utilizar las redes sociales incipientemente con sus charlas interminables, atacando siempre a la Oposición y, muy especíalmente, a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), dolido porque jamás lo tomaron en cuenta, Desde esa ciudad ha sido persistente y amparado por su duscurso virulento intenta captar gente descontenta con la MUD para crear su propio partido desde Miami, el MCRC.

    Algunas personas le reconocen a Franceschi que ha tenido tiempo libre en su vida para leer y dedicarse a la teoría política porque nunca ha trabajado. Otros también admiten que es buen expositor, pero que actúa como un “encantador de serpientes” para vivir de loas y alabanzas de sus seguidores y de quienes costean sus programas. Su aspiración actual es ser miembro de una supuesta junta de transición después que caiga Maduro con el General Raúl Isaías Baduel como presidente de Venezuela. Insólito!

    Por otra parte, como reconocido ególatra y megalómeno Franceschi no permite que le interrumpan en sus charlas porque su ego es extravagante y su ira se desborda facilmente. Por eso se enoja cuando alguien se atreve a rebatir sus opiniones al tergiversar hechos y acontecimientos históricos. Aún así pretende ser como el censor romano Lucio Quincio Cincinato (519 a. C.-439 a. C.), quien juzgaba a todos los políticos de su época. Ese es el protoptipo que Franceschi quiere emular para presentarse como el líder impoluto bajado del cielo, capaz de censurar a cualquier persona, asociación u organización internacional que no cuadre con sus ideas!

    Otro de los mitos de Franceschi es justificarse como “exiliado” en Miami desde el 2014, porque supuestamente Diosdado Cabello lo perseguía. A partir de ese supuesto amplió el número de sus seguidores por medio de sus interminables peroratas para los muchos ignorantes de las redes sociales: Facebook, Periscope, U-tube, quienes lo siguen ciegamente. Además, Franceschi ha logrado posicionarse astutamente en el escenario político de Miami logrando ser un personaje mediático para ser entrevistado en diversos medios de esa ciudad, donde desborda su ego, adaptando hábilmente su discurso de acuerdo al tipo de audiencia que tiene frente a él.

    Este relato, a manera de biografía concreta sobre Franceschi intenta aportar conocimiento de la esencia real del personaje, de manera de desvirtuar su mala fe para actuar en política, ya que Franceschi debería ser más honesto para crear su moviniento MCRC con luz propia, sin desprestigiar y calumniar a otros.

    Si bien Franceschi tiene pleno derecho hablar todo lo que desee para recrearse o fundar su propio partido “Repúblico” (MCRC), no es justo que pretenda destruir, mofarse y calumniar a Leopoldo, Capriles, Ramos Allup; Borges, Guevara, Ledesma o María Corina, entre otros, quienes luchan perseguidos por el gobierno chavo-madurista en Venezuela!!
    Actuar con esa connotada mala intención en la política venezolana en estos momentos tan críticos, intentando destruir la imagen de dirigentes y partidos de la Oposicíon, es ayudar al juego macabro de los delincuentes forajidos castro-comunistas. ¿Cierto? JH

    • Ricardo Morin Says:

      Si bien sea cierto que Franceschi hubiese sido un diletante político en el medio partidista venezolano, muchas de sus acusaciones no dejan de ser verídicas. Para todo aquel quien conozca la inmadurez de políticos venezolanos, resultantes de cinco repúblicas con cambios constitucionales incongruentes, no hace falta redundar sobre las deficiencias de Franceschi para disminuir el auto sabotaje de aquellos opositores a quien Ud desea defender. Si su deseo fuere proteger la causa de la oposición, comenzaría por retarle a elaborar los méritos de sus logros.

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